La moral social de Hostos en tiempos revueltos: un diálogo con nuestro presente

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click here El presidente de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, licenciado Manuel J. Fernós, fue el orador invitado en los actos oficiales en conmemoración del 177 natalicio del prócer mayagüezano, Eugenio María de Hostos, que se llevaron a cabo en el monumento dedicado al prócer frente al Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico.

watch “Es un gran honor para mí, poder ser parte de la celebración del natalicio del más grande pensador puertorriqueño, el Ciudadano de América, don Eugenio María de Hostos.  La importancia de homenajear a Hostos reside en la universalidad de sus planteamientos, en la vigencia de sus argumentos, en la novedad que tuvo entre sus contemporáneos y por supuesto, la que mantiene en el presente, tanto frente a los que estamos aquí, así como para esa juventud que se levanta”, expresó el presidente de la Inter.

click El Presidente de la Universidad Interamericana de Puerto Rico enfatizó en su mensaje sobre lo que a su juicio es “el trabajo mejor pulido y conceptualizado de su amplia producción académica. Me refiero al Tratado sobre moral”, tema muy pertinente para desarrollarlo a la luz de lo que plantea la situación política, económica y social de Puerto Rico.

“Aunque tenemos claro que la historia no se repite, no podemos negar que existen situaciones parecidas con circunstancias diferentes.  Los avatares que le tocaron vivir a Hostos, esos mismos que le hicieron ver a la corrupción como la lacra moral y social de su tiempo, nos llevan a quitarnos los vendajes de nuestros ojos, a fin de darnos cuenta de que lo corrupto y lo inmoral se transmutan y se ajustan a las épocas.  ¿Acaso ese no es uno de los problemas que los medios de comunicación denuncian en el día a día?  ¿Por esas coincidencias de la vida no es la corrupción, con todas sus vertientes, uno de los asuntos a tratar y erradicar que se elaboran en los programas de campaña de políticos, en los planes de líderes comunitarios, en la elaboración de proyectos de fe de muchas iglesias, en los objetivos de los currículos de todos los niveles educativos e, incluso, en la ilusión de muchos padres y madres que intentan educar a sus hijos?”, expresó Fernós.

El Presidente de la Inter manifestó que no es que hayamos fracasado, pero de la misma forma que existen valores positivos universales, también las acciones humanas no quedan exentas de aquellos que corrompen.  El propio Hostos entra en el análisis de la Historia y su vinculación con la moral. Su planteamiento es claro: es necesaria una fraternidad universal, que ha de lograrse trabajando para el bien.

Ante lo anterior, ¿nosotros dónde quedamos?  ¿Qué hemos aprendido de Hostos, qué hemos heredado de sus enseñanzas, de esas doctrinas tan elocuentes?  Fernós mencionó al fundador de la Inter, el Dr. John W Harris, quien no coincidió en tiempo y espacio con Hostos, pero no estuvo ajeno de esas influencias que tanto halagó el ciudadano de América, a saber: la confianza en la ciencia, en la técnica, en la industria, en la invención y en el progreso.  A su vez, Harris veía en la educación un factor potente de cambio social.  Tal y como Hostos planteó, la tradición interamericana, originada por el Instituto Politécnico de San Germán, ha abogado por aquellos eventos sociales que deben ser patrimonio de todo el país, como son el teatro, la escuela nocturna y para adultos, las asociaciones filantrópicas, las conferencias literarias, científicas, religiosas, políticas y económicas, las actividades deportivas, los conciertos populares, la música coral, entre otros.  “En términos generales, las convergencias saltan a la vista, nosotros hemos sido promotores de una educación basada en la razón científica, y amparada en valores morales como la responsabilidad, el deber y la defensa por los derechos.  Como Hostos, hemos fomentado una enseñanza que considera las experiencias del alumno y que se enfoca en aprender a aprender”.

“Como Hostos, nos hemos inspirado para revolucionar la educación. Apostamos por una preparación educativa para fortalecer la conciencia de la persona, quien es la vértebra de cualquier sociedad.  Para Eugenio María de Hostos la educación era el remedio de todos los males sociales.  Además, tuvo esperanzas en la educación de la mujer para que la misma estuviera al tanto de sus derechos y deberes, principios que hemos fortalecido en más de un siglo de existencia”, continúo diciendo Fernós.

Para el Presidente de la Universidad Interamericana de Puerto Rico hace falta, entonces, fortalecer ese examen profundo de conciencia, a fin de aprender del valor de la prédica hostosiana.  “En definitiva, si analizáramos la basta influencia filosófica de tanto siglos, sería muy difícil excluir a otro modelo mejor que el mismo Hostos como persona virtuosa, ya que vivió para predicar como ciudadano social”, manifestó en su discurso.

 

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